Manejo de las miasis en heridas agudas y crónicas (definición, información general)

Definición:

La miasis se refiere a la lesión producida por larvas de dípteros ciclorrafos, que infestan animales y seres humanos y de quienes se nutren en forma parásita de sus tejidos vivos o muertos, produciendo invasión y destrucción tisular.

Clasificación:

– Miasis cavitarias: el ataque de larvas tiene lugar, preferentemente, en la extremidad cefálica (senos paranasales, conducto auditivo externo).
Dotadas de gran voracidad, las larvas destruyen cartílagos y huesos, ocasionando procesos mutilantes y complicaciones serias e incluso mortales, de acuerdo con la región afectada.
A la perforación de los huesos del cráneo puede seguir la invasión del tejido meníngeo y encefálico, causando meningoencefalitis y hemorragias.

– Miasis cutáneas: con tres formas clínicas:

– Forma forunculoide: se presentan en la piel lesiones con franco aspecto forunculoso que contiene la larva en su  interior, saliendo esta en dos o tres semanas al exterior.
– Forma lineal rampante: la larva al emigrar bajo la piel va dibujando los más caprichosos trazos (larva migrans).
– Forma subcutánea con tumores  ambulatorios: se  forman  tumefacciones profundas y dolorosas que a los pocos días se  atenúan y desaparecen,  pero que luego pueden aparecer a poca distancia. Este proceso se repite unas diez semanas hasta que la última tumoración se ulcera dejando salir la larva.

Los factores de riesgo son exposición de úlceras y hemorroides, infecciones bacterianas de heridas y cavidades, extremo descuido del aseo personal, tareas relacionadas con los animales de campo, el hábito de dormir a la intemperie, ingesta de alimentos contaminados. Otros factores de riesgo son la presencia de lesiones, producidas como consecuencia del rascado en pacientes con pediculosis.
Respecto de la clínica, el paciente experimenta prurito, luego dolor local y sensación de movimiento de la larva. Puede presentar adenopatías y síntomas sistémicos tales como: letargo, ataque al estado general, insomnio y fiebre. La penetración de la larva no produce molestias. Los lugares preferidos en los humanos son el tronco, muslos, nalga y espalda. Las complicaciones más frecuentes son derivadas de la sobreinfección de las lesiones, debido al rascado y a la manipulación sin condiciones de asepsia. Habitualmente se trata de infecciones auto limitadas, con mínima morbilidad. Para llegar al diagnóstico de certeza, se debe hallar la larva e identificarla, pero la historia clínica y los antecedentes epidemiológicos, son necesarios para completar la historia de miasis de un enfermo.
Con el fin de recomendar un adecuado método de manejo y tratamiento de la miasis en humanos, tomar en cuenta el tipo, la localización y las condiciones actuales de las lesiones, cuánto tiempo ha estado presente la lesión, si la herida además  se ha infectado y el estado general de salud del paciente.
El tratamiento de una miasis avanzada es relativamente simple, aún sin conocer la especie del parásito.
Las larvas deben ser inmovilizadas con un tratamiento, a base de sustancias tales como cloroformo o éter y luego ser retiradas de la herida. Deberá tenerse cuidado para evitar la ruptura de las larvas durante el proceso de remoción.
Dependiendo del tamaño de la herida y de su localización, deberá entonces tratarse sintomáticamente para evitar una infección bacteriana y favorecer la cicatrización.

Diagnóstico diferencial

Forunculosis piógena por Staphylococcus, absceso, quiste epidérmico, celulitis, granuloma por retención de aparatos bucales de artrópodos, tungiasis, reacción a cuerpo extraño, picaduras de insectos, reacciones alérgicas, lesiones por Sarcoptes scabiei, quistes sebáceos infectados

Tratamiento:

Con el fin de recomendar un adecuado método de manejo y de tratamiento de la miasis en humanos, se debe tomar en cuenta el tipo, la localización y las condiciones actuales de las lesiones, tiempo de evolución, si la herida se ha además infectado, y el estado general de salud del paciente.

El tratamiento puede ser hospitalario o ambulatorio dependiendo de la gravedad de infestación e infección. Incluso sin conocer la especie del parásito, el tratamiento de una miasis avanzada es relativamente simple.

La oclusión de la depresión central del nódulo, que las larvas emplean como orificio respiratorio, se ha ensayado con parafina líquida, aceite, gelatina de petróleo, carne cruda, goma de mascar, cinta adhesiva, yeso pegajoso, esmalte para uñas, cera de abeja.

Los indígenas de algunas zonas de América del Sur untan grasa de cerdo o pasta de tabaco lo que obliga al parásito a salir para buscar oxígeno, quedando atrapado en la sustancia aplicada.

La aplicación local de sustancias paralizantes como la esencia de anís hace que el parásito salga espontáneamente o que sea extraído con mayor facilidad, pues el anisol es neurotóxico.

Utilización de Thevetia ahouai un anestésico tópico que relaja las espinas de la larva, para sacarla fácilmente. También se puede utilizar cloroformo, como agua cloroformada o cloroformo en aceite de oliva al 5%, y éter para paralizar al parásito.

También se han aplicado localmente extractos de plantas medicinales Azadirachta indica y Pongamia pinnata; turpentina e ivermectina al 1% en una solución de propilenglicol.

Los métodos mecánicos son necesarios para retirar las larvas mediante pinza bajo visión microscópica.

Todos estos métodos conllevan el riesgo de dejar la larva o una parte de ella dentro de la lesión, lo que implica su descomposición cadavérica con riesgo de infección y formación de un granuloma de cuerpo extraño con calcificación posterior. Por ello algunos autores consideran que el procedimiento más adecuado es la extracción quirúrgica.

El nódulo se resuelve tras la extracción de la larva dejando una zona hiperpigmentada que puede desaparecer con el tiempo. Dependiendo del tamaño de la herida y de su localización deberá entonces tratarse sintomáticamente para evitar una infección bacteriana y para favorecer la cicatrización.

En 1975 William Campbell, aisló del actinomiceto Streptomyces avermectilis un grupo de lactonas macrocíclicas a las que llamó Avermectinas, con un gran poder insecticida y vermicida.

La única usada en humanos es la ivermectina. Su uso en niños, tanto en forma oral a dosis de 200 µg/kg como en aplicación tópica en loción a dosis de 400 µg/kg es una terapia eficaz, segura, barata, de fácil administración y con mínimos efectos colaterales. Los efectos colaterales descritos son: cefalea, rash, mialgias, artralgias y dolor abdominal, los cuales ceden a los analgésicos comunes y a los antihistamínicos (Dermatol Pediatr Lat 2003).

Se han reportado resultados exitosos de uso sistémico de ivermectina combinado con ungüento de aversectina (Klin Med Mosk; 2004).

Prevención:

En áreas amenazadas por primera vez por una epidemia la población deberá estar alerta y ser aconsejada sobre cómo protegerse. También es importante el uso de pantallas o mosquiteros protectores en puertas y ventanas de casas para reducir la exposición a la mosca. Precauciones sencillas tales como cubrir heridas, serían más que suficientes. La protección puede proporcionarse al cubrir heridas con materiales repelentes o bien con vendajes de forma que impidan que la mosca hembra adulta tenga acceso a la herida

Fuente: http://www.atdermae.com/pdfs/atd_28_04_07.pdf; http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-300X2012000300004

 

 

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Publicado por Daniel Liboreiro

Soy enfermero desde 1994 y he desarrollado mi profesión en distintas instituciones de salud. A fines del 2003 recibí mi título de grado como Licenciado en Enfermería y 4 años después cree mi propio emprendimiento “Enfermeros en Domicilio” donde comencé a realizar actividades de enfermería en atención domiciliaria. Desde 2010 mi actividad principal es la coordinación, que implica la búsqueda y cobertura de enfermería en atención domiciliaria. Después de 20 años de trabajar como enfermero y con los enfermeros, creo haber comprendido e interpretado la evolución y situación actual de la profesión. Luego de muchos años de labor desarrollando este proyecto, es que nació “S.O.S. Enfermero”.

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